El sunismo es la principal rama del islam. Junto con el chiismo, constituye una de las dos grandes tradiciones de la religión musulmana. La gran mayoría de los musulmanes del mundo —aproximadamente entre el 85 % y el 90 %— pertenece al sunismo.
La palabra sunismo proviene del término árabe Sunna, que significa «tradición» o «camino». En el islam, la Sunna designa el conjunto de las prácticas, las palabras y el ejemplo atribuidos al profeta Muhammad (Mahoma). Para los musulmanes suníes, la Sunna constituye, junto con el Corán, una de las principales fuentes de referencia para la fe, la práctica religiosa y la interpretación del derecho islámico. Los chiitas también reconocen la importancia de la Sunna, aunque le conceden un peso diferente y la complementan con la tradición de los imanes descendientes de la familia del Profeta.
La separación entre suníes y chiitas se remonta a los primeros años posteriores a la muerte de Muhammad, en el año 632. Inicialmente, la diferencia se refería a la cuestión de quién debía dirigir la comunidad musulmana. Los suníes sostienen que el jefe de la comunidad, llamado califa, debía ser elegido entre los compañeros del Profeta o entre los miembros más capacitados de la comunidad. Los chiitas, por el contrario, consideran que esa autoridad debía corresponder a los descendientes de Muhammad a través de su primo y yerno Alí.
Con el paso de los siglos, esta diferencia inicial dio lugar al desarrollo de tradiciones teológicas, jurídicas y religiosas distintas, aunque suníes y chiitas comparten las creencias fundamentales del islam: la fe en un Dios único, el reconocimiento del Corán como libro sagrado y la práctica de los cinco pilares del islam.
Estos cinco pilares son:
- la profesión de fe (shahada), que afirma que no hay más dios que Dios y que Muhammad es su mensajero;
- la oración (salat), realizada cinco veces al día;
- la limosna obligatoria (zakat), destinada especialmente a ayudar a las personas más necesitadas;
- el ayuno del mes de Ramadán (sawm);
- y la peregrinación a La Meca (hach), que todo musulmán debe realizar al menos una vez en la vida si dispone de los medios físicos y económicos para ello.
Las relaciones entre suníes y chiitas han estado marcadas por períodos de convivencia pacífica, pero también por tensiones históricas y contemporáneas. En algunos contextos, las diferencias religiosas se han superpuesto a conflictos políticos y sociales, dando lugar a enfrentamientos o rivalidades entre comunidades. Países como Irak, Yemen, Siria y Líbano han conocido episodios de violencia relacionados con estas tensiones, mientras que en muchas otras regiones del mundo suníes y chiitas conviven pacíficamente a pesar de sus diferencias doctrinales.
El sunismo no constituye una organización única. Comprende varias escuelas jurídicas tradicionales, llamadas madhhab, que ofrecen diferentes interpretaciones del derecho islámico sin dejar de formar parte de la misma tradición religiosa. Las cuatro principales son:
- la escuela hanafí, la más extendida, predominante en Turquía, Asia Central, Pakistán, India y parte del mundo árabe;
- la escuela malikí, predominante en el norte y el oeste de África;
- la escuela shafií, ampliamente seguida en Egipto, África Oriental, Indonesia, Malasia y el sur de Asia;
- la escuela hanbalí, menos numerosa, pero muy influyente en Arabia Saudita y otros países del Golfo.
Estas escuelas difieren sobre todo en la forma de interpretar las fuentes del derecho islámico y en algunos aspectos de la práctica religiosa, pero todas son reconocidas como plenamente suníes.
En la actualidad, los musulmanes suníes viven en la mayor parte del mundo musulmán, especialmente en el norte de África, Oriente Medio, Asia Central, Asia Meridional y el Sudeste Asiático. Constituyen la mayoría de la población musulmana en países como Arabia Saudita, Turquía, Egipto, Indonesia, Marruecos, Argelia, Túnez y Jordania.
En Argentina, la mayoría de los musulmanes también pertenece al sunismo. La comunidad musulmana argentina, formada principalmente por descendientes de inmigrantes sirios y libaneses llegados entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuenta con numerosas mezquitas, centros culturales e instituciones religiosas, especialmente en Buenos Aires, aunque también existen comunidades activas en otras provincias del país.
