El islam es una religión monoteísta, es decir, una religión que afirma la existencia de un solo y único Dios. En árabe, la palabra islam evoca la idea de someterse o entregarse a Dios. Una persona que sigue el islam es llamada musulmán o musulmana. En la fe islámica, Dios recibe el nombre de Alá (Allah), palabra árabe que significa simplemente «Dios». El islam enseña que Dios es único, creador del universo, misericordioso y juez de las acciones humanas.
El islam nació en el siglo VII en la península arábiga, alrededor de las ciudades de La Meca y Medina. Su fundador histórico es Muhammad (Mahoma, en la tradición española). Se cree que nació hacia el año 570 en La Meca y murió en 632 en Medina. Los musulmanes no lo consideran un dios, sino un profeta, es decir, un hombre elegido para transmitir el mensaje de Dios. Según la fe islámica, Muhammad es el último de una larga serie de profetas que incluye, entre otros, a Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús.
Según la tradición musulmana, Muhammad recibió sus primeras revelaciones hacia el año 610, por medio del ángel Gabriel. Estas revelaciones formarían posteriormente el Corán, el libro sagrado del islam. En el año 622, Muhammad abandonó La Meca junto con sus primeros seguidores para trasladarse a Medina. Este acontecimiento, conocido como la Hégira (Hiyra), marca el inicio del calendario islámico. En Medina se organizó la primera comunidad musulmana en torno a la fe, la oración y unas normas de vida compartidas.
Para los musulmanes, el Corán es la palabra de Dios revelada a Muhammad y constituye la fuente principal de la fe islámica. Otra fuente fundamental es la Sunna, es decir, el ejemplo del Profeta: sus palabras, acciones y decisiones, conservadas en relatos llamados hadices (hadith). El Corán y la Sunna sirven de base para la oración, la moral, el derecho islámico y la vida de la comunidad.
Las principales creencias del islam pueden resumirse de forma sencilla. Los musulmanes creen en un solo Dios, en los ángeles, en los profetas, en los libros revelados, en el Juicio Final y en la responsabilidad de cada ser humano ante Dios. También creen que la vida terrenal tiene un sentido moral: cada persona está llamada a hacer el bien, evitar el mal, rezar, ayudar a los más necesitados y vivir conforme a la voluntad divina.
La práctica religiosa suele presentarse a través de los cinco pilares del islam. El primero es la profesión de fe (shahada): «No hay más dios que Dios y Muhammad es su mensajero». El segundo es la oración, realizada cinco veces al día. El tercero es la limosna obligatoria (zakat), destinada especialmente a ayudar a los pobres. El cuarto es el ayuno durante el mes de Ramadán. El quinto es la peregrinación a La Meca (hach), que todo musulmán debe realizar al menos una vez en la vida si dispone de los medios físicos y económicos para hacerlo.
El símbolo que hoy se asocia más frecuentemente con el islam es la media luna acompañada de una estrella. Sin embargo, este símbolo no aparece en el Corán ni se remonta a la época de Muhammad. Su uso se difundió principalmente durante el Imperio otomano, que lo adoptó como emblema.
El islam cuenta con dos grandes ramas: el sunismo y el chiismo. El sunismo es mayoritario en el mundo musulmán. El chiismo es minoritario, pero tiene una gran importancia en países como Irán, Irak, Azerbaiyán y Baréin, así como en regiones del Líbano, Pakistán, India y Yemen. Según las estimaciones del Pew Research Center, aproximadamente entre el 87 % y el 90 % de los musulmanes son suníes y entre el 10 % y el 13 % son chiíes. Estas cifras son aproximadas, ya que no todos los países miden la afiliación religiosa de la misma manera.
La separación entre suníes y chiíes surgió inicialmente por un desacuerdo sobre la sucesión de Muhammad tras su muerte, en el año 632. Los suníes reconocieron la autoridad de los primeros califas, elegidos por la comunidad. Los chiíes, en cambio, sostuvieron que la dirección espiritual y política debía corresponder a Alí, primo y yerno de Muhammad, y posteriormente a sus descendientes, los imanes.
En la doctrina chií, los imanes son guías espirituales designados por Dios y herederos de la autoridad de Muhammad. Según esta tradición, el Profeta no dejó a la comunidad sin dirección, sino que habría designado a Alí como su sucesor legítimo, transmitiéndose después esa autoridad a una línea de imanes pertenecientes a su familia. Los imanes ocupan así una posición intermedia entre los profetas y los creyentes comunes. No son considerados profetas —Muhammad sigue siendo el último profeta—, pero sí los intérpretes infalibles de la revelación. Su misión consiste en explicar correctamente el Corán, preservar la auténtica enseñanza del islam y guiar a los fieles. Con el paso del tiempo, esta diferencia inicialmente política dio lugar también a diferencias religiosas relacionadas con la autoridad de los imanes, la interpretación de los textos sagrados y determinadas prácticas.
Dentro del sunismo, las principales escuelas religiosas son sobre todo escuelas jurídicas. No constituyen religiones diferentes, sino distintas formas de interpretar las fuentes islámicas para responder a las cuestiones de la vida cotidiana. Las cuatro grandes escuelas suníes son la hanafí, la malikí, la shafií y la hanbalí. Todas llevan el nombre de importantes juristas de los primeros siglos del islam. Sus diferencias se refieren principalmente a la metodología: cómo utilizar el Corán, los hadices, el consenso de los sabios, el razonamiento jurídico o las costumbres locales.
Dentro del chiismo, la corriente principal es el chiismo duodecimano, que reconoce una sucesión de doce imanes. Su escuela jurídica más conocida es la yafarí, vinculada al imán Yaafar al-Sadiq. Existen también otras ramas importantes del chiismo, como el ismaelismo y el zaydismo. Todas ellas comparten la importancia concedida a la familia de Muhammad, aunque difieren en la lista de imanes reconocidos y en algunos aspectos de su organización religiosa.
Existen además otras formas o sensibilidades dentro del islam. El sufismo reúne diversas corrientes espirituales y místicas presentes tanto entre suníes como entre chiíes. El ibadismo, presente principalmente en Omán, constituye una antigua tradición distinta tanto del sunismo como del chiismo.
El islam es, por tanto, una religión unida por unas creencias fundamentales comunes, pero al mismo tiempo muy diversa en sus escuelas, sus prácticas, sus culturas y su historia.
