La ciudad argentina de San Luis dedicó seis jornadas al descubrimiento de las comunidades religiosas presentes en su territorio. Organizada del 20 al 25 de julio, la “Semana de los Templos” ofreció cada noche una visita guiada a un lugar de culto diferente. Los habitantes y visitantes pudieron conocer la historia de la comunidad anfitriona, su arquitectura, sus símbolos, sus prácticas y su forma de concebir la vida espiritual.
La iniciativa dio continuidad a las ediciones anteriores de la “Noche de los Templos”, durante las cuales varias comunidades abrían sus puertas en una misma velada. La ampliación a una semana completa permitió dedicar más tiempo a cada una de ellas. Sobre todo, evitó que la diversidad religiosa quedara reducida a una rápida sucesión de edificios y presentaciones necesariamente breves.
El programa comenzó en una iglesia cristiana evangélica presbiteriana. Los días siguientes estuvieron dedicados a una comunidad religiosa africanista, a la fe bahá’í, a la Escuela Científica Basilio y a la comunidad judía de San Luis. La Iglesia católica recibió la visita del viernes, antes de un último encuentro en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. También se habían previsto presentaciones artísticas locales para acompañar la clausura.
La presencia de una comunidad africanista constituyó uno de los principales atractivos de la iniciativa. En San Luis, esta tradición estaba representada por la asociación Ilé Alafia Xangó-Xapaná, perteneciente al ámbito religioso afroamericano y vinculada especialmente a la espiritualidad yoruba y a la umbanda. Estas religiones se desarrollaron en América Latina a partir de las creencias traídas por los africanos esclavizados y posteriormente transformadas por el contacto con las culturas indígenas, el catolicismo y la historia particular de cada país.
Durante mucho tiempo desvalorizadas o presentadas como simples supersticiones, las religiones africanistas siguen siendo poco conocidas para una gran parte del público argentino. Su participación en la Semana de los Templos les permite presentar directamente sus creencias y rituales. También recuerda que la diversidad religiosa latinoamericana no se limita a las distintas formas de cristianismo, al judaísmo y a los movimientos religiosos llegados más recientemente.
La Escuela Científica Basilio representa otra tradición que rara vez se menciona fuera de Argentina. Fundada en Buenos Aires en 1917, lleva oficialmente el nombre de Asociación Escuela Científica Basilio – Culto a Dios – Confesión Religiosa de los Discípulos de Jesús. Pertenece a la familia del espiritismo y concede un lugar central a las enseñanzas de Jesús de Nazaret, aunque propone una comprensión del ser humano, del mundo espiritual y de la relación con Dios diferente de la de las iglesias cristianas tradicionales. Desde hace mucho tiempo tiene presencia en San Luis y participa regularmente en las actividades interreligiosas de la provincia.
La comunidad bahá’í también abrió sus puertas. Nacida en la Persia del siglo XIX, la fe bahá’í enseña la unidad de Dios, la unidad fundamental de las religiones y la unidad de la humanidad. Aunque es una minoría numérica en Argentina, participa con frecuencia en iniciativas dedicadas al diálogo, la educación y la convivencia entre personas de distintas convicciones.
La Semana de los Templos fue organizada conjuntamente por la Mesa de Fraternidad Interreligiosa de San Luis, la Dirección Provincial de Cultos y el Ministerio de Turismo y Cultura. Creada en mayo de 2022, la Mesa reúne a representantes católicos, evangélicos, judíos, bahá’ís, africanistas, espiritistas y santos de los últimos días. Constituye un espacio permanente de encuentro, y no simplemente una estructura creada de manera puntual para organizar un evento público.
Esta colaboración con las autoridades provinciales otorga además a la iniciativa una dimensión institucional. Las visitas eran gratuitas, aunque requerían inscripción previa debido al número limitado de plazas. Cada noche, los participantes partían desde el Ministerio de Turismo y Cultura antes de dirigirse al lugar previsto en el programa. De este modo, el evento combinó el conocimiento de las religiones, el descubrimiento del patrimonio local y la promoción turística.
La apertura de los templos respondía, sobre todo, a una dificultad concreta: muchas personas nunca cruzan la puerta de un lugar de culto que no pertenece a su propia tradición. Por ello, suelen conocer a otras comunidades a través de relatos externos, imágenes difundidas por los medios de comunicación o prejuicios. Permitir que cada grupo explique por sí mismo sus convicciones no elimina las diferencias doctrinales ni exige a nadie adherir a ellas. Simplemente hace posible un conocimiento directo.
En San Luis, las comunidades menos visibles dispusieron así del mismo espacio de presentación que las instituciones religiosas más consolidadas. Probablemente, ese sea el aporte más significativo de esta semana: reconocer que el pluralismo no consiste únicamente en reunir a las religiones mayoritarias, sino también en permitir que las tradiciones minoritarias, locales o poco conocidas puedan expresarse públicamente en nombre propio.
