Las VIII Jornadas Budistas reunirán este viernes a practicantes, investigadores y expositores en una programación que combina meditación zen, sitios sagrados, muerte, mindfulness y psicoanálisis. El encuentro ofrece una ventana a la diversidad del budismo argentino y a los diálogos que sus enseñanzas mantienen hoy con otros campos del conocimiento.
Este viernes 24 de julio, de 11 a 18, se celebrarán en Buenos Aires las VIII Jornadas Budistas. La actividad será principalmente virtual, con transmisión desde el Centro Narayan, en Tucumán 994, y posibilidad de asistencia presencial. La participación como oyente es libre, gratuita y no requiere inscripción previa. El encuentro se desarrollará en español e inglés.
La organización define las Jornadas como un encuentro anual de académicos, investigadores y practicantes de las Américas. También utiliza el término “ecuménico” para indicar que están abiertas a todas las tradiciones budistas. En este contexto, la expresión señala la voluntad de reunir escuelas, linajes y experiencias que suelen desarrollar sus actividades de manera independiente.
El programa comenzará con una introducción al zazen, a cargo de Ricardo Dokyu. Durante la tarde habrá exposiciones sobre el paisaje y las paramitas, la revitalización de sitios sagrados budistas durante el gobierno de Narendra Modi en India, los problemas emergentes del budismo contemporáneo, los procesos de la muerte fuera de marcos hegemónicos, los beneficios del mindfulness, las Cuatro Nobles Verdades en diálogo con el psicoanálisis y nuevas lecturas de la atención plena.
Un campo budista heterogéneo
La variedad del programa se corresponde con un budismo argentino atravesado por diferentes procedencias, escuelas y formas de pertenencia. Las investigaciones de Catón Carini y Agustina Gracia sobre las comunidades locales distinguen grupos vinculados con inmigraciones asiáticas, centros integrados principalmente por conversos argentinos y expresiones que incorporan procesos de secularización, psicologización e hibridación.
Las Jornadas colocan algunas de esas experiencias en conversación. Una práctica meditativa, una reflexión doctrinal, una investigación sobre política religiosa y una lectura psicoanalítica pueden compartir el mismo espacio sin perder sus trayectorias particulares.
Esa disposición permite aproximarse al budismo más allá de dos representaciones frecuentes. La primera lo presenta como una sabiduría oriental homogénea, separada de instituciones, historias y debates internos. La segunda lo reduce a un conjunto de técnicas de relajación adaptadas a la vida cotidiana. El programa propone un panorama más amplio, compuesto por prácticas corporales, enseñanzas, comunidades, sitios sagrados y preguntas sobre experiencias fundamentales.
Mindfulness, sufrimiento y psicoanálisis
La atención plena ocupa dos lugares en el programa. Karina Scandolara hablará sobre sus beneficios y Federico Gurisatti propondrá “una nueva luz” sobre esa práctica. Sergio Stern, por su parte, pondrá en relación las Cuatro Nobles Verdades con el psicoanálisis.
El mindfulness circula actualmente tanto en espacios budistas como en ámbitos terapéuticos. En la Argentina, la antropóloga D’Angelo ha documentado la incorporación de técnicas de origen budista, entre ellas el zazen y la meditación vipassana, a talleres coordinados por psicólogos y psiquiatras. Esas apropiaciones introducen objetivos relacionados con el estrés, la regulación emocional y la salud mental, sin eliminar necesariamente el significado espiritual que algunos participantes les atribuyen.
Las Jornadas permiten observar esa circulación desde una perspectiva abierta. Las prácticas cambian al ingresar en nuevos ámbitos, generan otros lenguajes y también pueden despertar interés por sus marcos éticos, comunitarios y filosóficos.
El diálogo con el psicoanálisis amplía ese recorrido. Las Cuatro Nobles Verdades parten del reconocimiento del sufrimiento, indagan sus causas y proponen un camino para su transformación. La comparación no exige volver equivalentes dos tradiciones diferentes. Puede abrir preguntas sobre sus respectivas concepciones de la experiencia, el deseo, el malestar y el cambio personal.
Otras formas de pensar la muerte
La exposición de Antonela Consigliere, “Procesos de la muerte fuera de la hegemonía”, introduce uno de los asuntos más singulares de la jornada. El título no adelanta qué tradiciones o experiencias serán abordadas, pero sitúa la muerte en un terreno donde confluyen lenguajes médicos, familiares, jurídicos y religiosos.
La propuesta invita a considerar qué voces son reconocidas cuando una sociedad acompaña el final de la vida y elabora la pérdida. Las perspectivas de las religiones minoritarias suelen tener menos presencia pública que las de las confesiones históricas o las instituciones médicas. Un encuentro budista puede ampliar esa conversación sin pretender reemplazar otros saberes.
La diversidad religiosa también se manifiesta en estos momentos. Las diferencias no aparecen únicamente en templos, festividades o formas de meditación. Surgen cuando las personas buscan palabras, rituales y vínculos para acompañar la enfermedad, la muerte y el duelo.
Una conversación abierta
La modalidad virtual permitirá participar desde fuera de Buenos Aires, mientras que la sede presencial conservará la posibilidad del encuentro directo. Esa combinación forma parte de la trayectoria reciente de varias comunidades budistas argentinas, que utilizan medios digitales para compartir prácticas y sostener vínculos a través de grandes distancias. Las investigaciones sobre el Vesak local ya registraban encuentros y meditaciones organizados en línea antes de que esa modalidad se generalizara.
Zen, mindfulness, psicoanálisis, política y muerte compartirán así una misma jornada. La combinación muestra la diversidad alcanzada por el budismo en la Argentina y su capacidad para conversar con otras disciplinas sin quedar absorbido por ellas. También recuerda cuánto se pierde cuando se lo observa únicamente como una imagen exótica de Oriente o como una técnica destinada a hacer más llevadera la vida cotidiana.
