Miles de personas recorrieron el centro de Buenos Aires el lunes 17 de agosto en una nueva edición de «Marcho por Jesús», una convocatoria cristiana que volvió a realizarse en la ciudad después de nueve años. La movilización comenzó en Avenida de Mayo y Perú y avanzó hasta el Congreso de la Nación, donde durante varias horas se sucedieron momentos de música, testimonios y oración. La organización estimó la concurrencia en decenas de miles de asistentes; hasta el momento no se difundió un cálculo independiente que permita precisar esa cifra.
La jornada había sido presentada como una convocatoria interdenominacional. En junio, la Unión de las Asambleas de Dios Argentina anunció públicamente su apoyo y llamó a participar a creyentes de “diferentes congregaciones y denominaciones”, bajo consignas vinculadas con la paz, la reconciliación y la esperanza. Durante el encuentro estuvieron también dirigentes de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA), junto con pastores, evangelistas y delegaciones provenientes de distintas provincias y de otros países latinoamericanos. Las fuentes disponibles permiten observar una participación amplia dentro del campo evangélico, aunque no existe hasta ahora una nómina institucional completa de las iglesias representadas.
Entre los referentes religiosos que intervinieron estuvieron Christian Hooft, presidente de ACIERA; Omar Cabrera, Osvaldo Carnival, Alberto Rey y Ale Gómez, además de otros pastores y evangelistas. Hooft encabezó hacia el final una oración dedicada a la unidad de las iglesias y afirmó que quienes se habían reunido representaban a “una sola iglesia”. La fórmula expresó uno de los principales ejes de la convocatoria, que procuró presentar públicamente una unidad cristiana capaz de atravesar diferencias congregacionales y ministeriales.
El evento combinó esa dimensión colectiva con relatos personales de conversión. El delantero de Racing Adrián “Maravilla” Martínez participó junto con su esposa, relató su experiencia religiosa y condujo una oración de fe con el público. El cantante Rodrigo Tapari habló de episodios críticos de su vida anteriores a su conversión y atribuyó a su relación con el cristianismo una transformación personal decisiva. Ambos testimonios fueron recogidos tanto por medios de orientación cristiana como por la cobertura de Noticias Argentinas.
Las oraciones abarcaron también cuestiones de la vida social argentina. Hubo momentos dedicados a las familias, los jóvenes, quienes ejercen funciones de gobierno y la situación económica. Alejandro Rodríguez oró por las autoridades y habló de una Argentina orientada por principios bíblicos, mientras los pastores y empresarios Felipe De Stefani y Rafael Pedace se refirieron a trabajadores, salarios, actividad económica y corrupción. Estas intervenciones formaron parte de una secuencia organizada por áreas, mediante la cual el encuentro trasladó al espacio público una modalidad de intercesión habitual en distintas iglesias evangélicas.
En ese marco apareció también una posición explícita sobre el aborto. La médica obstetra y pastora Jael Ojuel, durante una oración dedicada a los niños y a los embarazos en situaciones de vulnerabilidad, pidió que la legislación que permite la interrupción voluntaria del embarazo fuera derogada y que se aprobaran normas orientadas a proteger a los niños por nacer. La intervención fue recogida en la reconstrucción detallada del programa publicada por Christian Daily, medio especializado en información cristiana.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, asistió al encuentro junto con María Belén Ludueña y participó del segmento dedicado a las autoridades. Macri agradeció las oraciones que, según relató, integrantes de las iglesias habían realizado por el deseo de la pareja de tener hijos y declaró su compromiso de “gobernar en los valores de Jesús”. También se refirió al acompañamiento de las mujeres que deciden continuar un embarazo.
La participación de autoridades políticas tiene antecedentes en otras ediciones argentinas de Marcho por Jesús. En Rosario, en noviembre de 2024, la movilización terminó frente al Monumento Nacional a la Bandera y contó con la presencia del gobernador Maximiliano Pullaro, la vicegobernadora Gisela Scaglia y el intendente Pablo Javkin. Dos años antes de la convocatoria actual, aquel encuentro ya había combinado oración pública, presencia de referentes religiosos, testimonios y participación de funcionarios.
Buenos Aires había vivido una edición anterior el 25 de noviembre de 2017, cuando la marcha quedó integrada a la conmemoración de los 500 años de la Reforma protestante. Aquella convocatoria fue organizada por una mesa que reunía a ACIERA, la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (FeCEP), la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) y la Asociación Bautista Argentina (ABA). Los organizadores calcularon entonces unos 25.000 participantes, aunque otras cifras mayores circularon posteriormente. La marcha concluyó también frente al Congreso, donde se realizó el acto conmemorativo.
La edición de 2026 incorporó además referencias al trabajo social desarrollado por las iglesias. Durante el encuentro se destacó la presencia de comunidades evangélicas en centros de rehabilitación, hogares, comedores, merenderos y cárceles, una dimensión que la organización presentó como parte de su contribución cotidiana a personas y familias en situaciones de vulnerabilidad.
Después de más de seis horas, Marcho por Jesús concluyó con una oración por la unidad de las iglesias. La imagen que dejó el encuentro fue la de una manifestación religiosa que trasladó al centro cívico de Buenos Aires prácticas propias de la vida congregacional —oración, evangelización y testimonios de conversión— y que incorporó también preocupaciones y posiciones sobre asuntos públicos. El alcance político, social y cultural de esa presencia abre preguntas que exceden la crónica del evento; por ahora, la jornada mostró con particular visibilidad la capacidad de sectores diversos del campo evangélico argentino para encontrarse y expresarse conjuntamente en el espacio público.
