El chiismo es una de las dos principales ramas del islam, junto con el sunismo. Reúne aproximadamente entre el 10 % y el 15 % de los musulmanes del mundo. Los chiitas son mayoritarios en Irán, Azerbaiyán e Irak, y representan también una parte importante de la población en países como Líbano, Baréin y Yemen.
La palabra chiismo proviene de la expresión árabe shi’at Ali, que significa «el partido de Alí». Hace referencia al apoyo que algunos musulmanes dieron a Alí, primo y yerno del profeta Muhammad (Mahoma), a quien consideraban el sucesor legítimo del Profeta para dirigir la comunidad musulmana tras su muerte, en el año 632.
Esta cuestión de la sucesión dio origen a la separación entre chiitas y suníes. Mientras que los suníes sostienen que el jefe de la comunidad, llamado califa, podía ser elegido entre los compañeros del Profeta o entre los miembros más cualificados de la comunidad, los chiitas consideran que la autoridad religiosa y política debía transmitirse a los descendientes de Muhammad a través de Alí y de Fátima, hija del Profeta.
En la tradición chiita, estos sucesores legítimos reciben el nombre de imanes. Son considerados guías espirituales dotados de una autoridad especial para interpretar la fe y la ley religiosa. Este concepto de imán no debe confundirse con el uso del término en el sunismo. En la tradición sunita, un imán es generalmente la persona que dirige la oración en una mezquita o un erudito religioso, sin un estatus espiritual particular. En el chiismo, por el contrario, los imanes ocupan un lugar central en la transmisión de la autoridad religiosa.
La rama más importante del chiismo es el chiismo duodecimano, llamado así porque reconoce una sucesión de doce imanes como legítimos sucesores del Profeta. Según esta tradición, el duodécimo imán, conocido como Muhammad al-Mahdi, entró en el siglo IX en un período de «ocultación». Los fieles creen que continúa vivo, aunque oculto, y que reaparecerá al final de los tiempos para restablecer la justicia.
Al igual que los suníes, los chiitas reconocen el Corán como su libro sagrado y practican los cinco pilares del islam: la profesión de fe (shahada), la oración (salat), la limosna obligatoria (zakat), el ayuno del mes de Ramadán (sawm) y la peregrinación a La Meca (hach). También conceden una gran importancia a la Sunna, es decir, la tradición del Profeta, aunque la transmiten e interpretan en gran medida a través de las enseñanzas de los imanes pertenecientes a la familia de Muhammad.
El recuerdo del martirio del imán Huséin, nieto de Muhammad, muerto durante la batalla de Karbalá en el año 680, ocupa un lugar central en la espiritualidad chiita. Este acontecimiento se conmemora cada año durante la festividad de la Ashura, que recuerda el sacrificio de Huséin y simboliza la lucha contra la injusticia y la opresión.
Las relaciones entre chiitas y suníes han conocido períodos de convivencia pacífica, pero también momentos de tensión y conflicto, generalmente vinculados a rivalidades políticas o geopolíticas. En varios países de Oriente Medio, estas divisiones confesionales han contribuido a alimentar crisis y episodios de violencia entre comunidades.
El chiismo comprende a su vez varias ramas. La más importante es el chiismo duodecimano, mayoritario en Irán e Irak. Existen también otras corrientes relevantes, como el ismaelismo, cuyos seguidores reconocen una línea diferente de imanes y cuentan con comunidades importantes en Asia, África y Europa, y el zaydismo, predominante en parte del norte de Yemen, cuya doctrina presenta algunas diferencias con el chiismo duodecimano y mantiene ciertos puntos de contacto con el sunismo.
En la actualidad, el chiismo constituye una de las grandes tradiciones del islam y desempeña un papel religioso, cultural y político de primer orden en numerosos países. En Argentina existe una pequeña comunidad chiita, integrada principalmente por inmigrantes y descendientes de inmigrantes procedentes del Líbano, Siria e Irán, con mezquitas y centros culturales especialmente en Buenos Aires.
