El sabbataísmo es un movimiento religioso y mesiánico surgido en el siglo XVII en torno a Sabbatai Tsevi (1626-1676), un judío nacido en Esmirna (actual İzmir, Turquía), a quien decenas de miles de personas reconocieron como el Mesías esperado por el judaísmo. Se trata del movimiento mesiánico más importante de la historia judía desde la Antigüedad.
El movimiento apareció en un contexto de intensas expectativas mesiánicas. Las comunidades judías de Europa, el norte de África y Oriente Próximo estaban marcadas por las persecuciones, las guerras y la esperanza de una redención cercana. Sabbatai Tsevi, un personaje carismático de profunda personalidad mística, fue atrayendo progresivamente la atención. Su influencia adquirió dimensión internacional a partir de 1665, gracias a Natán de Gaza (1643-1680), un joven cabalista que afirmó haber recibido una revelación divina confirmando que Sabbatai era realmente el Mesías.
La noticia se difundió rápidamente por el Imperio otomano, Europa y Oriente Medio. En numerosas comunidades judías se preparó la llegada inminente de la era mesiánica. Algunos creyentes vendieron sus bienes o comenzaron a organizar su viaje hacia la Tierra Santa. Pocos movimientos religiosos han despertado un entusiasmo semejante en la historia del judaísmo.
La crisis llegó en 1666. Arrestado por las autoridades otomanas, Sabbatai Tsevi aceptó convertirse al islam. Para la mayoría de los judíos, esta conversión demostraba que no era el Mesías. Sin embargo, una parte de sus seguidores se negó a abandonar su misión y desarrolló una teología según la cual esa conversión formaba parte del propio plan de Dios.
Las creencias sabbataístas se apoyan principalmente en la Cábala luriánica, una corriente mística desarrollada en el siglo XVI por el rabino Isaac Luria. Según esta visión, el mundo quedó marcado por una ruptura cósmica: durante la creación, fragmentos de la luz divina quedaron atrapados en la materia. La misión del creyente consiste en colaborar en su liberación para preparar la redención final.
Los sabbataístas consideran que Sabbatai Tsevi desempeña un papel central en ese proceso. Para ellos, no fue simplemente un líder religioso o un profeta, sino el Mesías encargado de completar la redención del mundo. Su conversión al islam en 1666 no se interpreta como un fracaso, sino como una etapa necesaria de esa misión. Según varios autores sabbataístas, el Mesías debía descender incluso a los ámbitos de la impureza para liberar las chispas divinas allí retenidas. Esta idea constituye uno de los rasgos más originales de la teología sabbataísta.
La doctrina sabbataísta también concede gran importancia a la idea de que la humanidad ha entrado en una nueva etapa de la historia sagrada. Sin embargo, las consecuencias prácticas de esta convicción variaron según los distintos grupos. La mayoría de los primeros sabbataístas continuó observando los mandamientos del judaísmo. En cambio, algunas corrientes posteriores consideraron que la llegada de la era mesiánica modificaba la relación con la ley religiosa. Estas ideas alcanzaron su expresión más radical entre los seguidores de Jacob Frank (1726-1791), fundador del frankismo, quien desarrolló en el siglo XVIII una rama distinta surgida del sabbataísmo. Es principalmente en esta corriente donde aparece el antinomismo, es decir, la idea de que ciertas normas religiosas pueden ser superadas o incluso invertidas. No obstante, estas concepciones no representan al conjunto del sabbataísmo.
Tras la muerte de Sabbatai Tsevi, en 1676, el movimiento no desapareció. En el Imperio otomano, algunos de sus discípulos se convirtieron oficialmente al islam mientras seguían creyendo en Sabbatai como Mesías. Estas comunidades recibieron el nombre de Dönme («convertidos», en turco). Se establecieron principalmente en Salónica, entonces una de las grandes ciudades del Imperio otomano, y desarrollaron progresivamente una identidad religiosa propia.
En la actualidad, el sabbataísmo sobrevive principalmente a través del legado de los Dönme. Su religión resulta difícil de describir con precisión, ya que tradicionalmente se basa en una fuerte cultura del secreto. Desde el siglo XVII, sus creencias, rituales y organización comunitaria se han transmitido generalmente dentro de las familias o de círculos muy reducidos. Esta discreción permitió históricamente preservar su identidad mientras vivían oficialmente como musulmanes. Por ello, los investigadores suelen disponer de más información sobre el sabbataísmo histórico de los siglos XVII y XVIII que sobre sus formas contemporáneas.
Los Dönme no practican el judaísmo rabínico de manera tradicional. No observan todas las prescripciones de la ley judía y, por lo general, no son reconocidos como judíos por las autoridades rabínicas. Al mismo tiempo, su religión tampoco se identifica con el islam suní mayoritario. Conservan tradiciones propias, celebraciones relacionadas con Sabbatai Tsevi y elementos heredados de la mística judía. Los especialistas describen habitualmente su religión como una síntesis original de elementos judíos, sabbataístas y musulmanes.
La situación actual es difícil de evaluar. Muchos descendientes de los Dönme están hoy plenamente integrados en la sociedad turca y ya no practican las tradiciones de la comunidad. Otros continúan reivindicando una identidad específica, aunque los detalles de sus creencias y prácticas siguen siendo poco accesibles para los observadores externos. Las estimaciones sobre el número de personas procedentes de esta tradición varían considerablemente, desde algunos miles hasta varias decenas de miles de descendientes, de los cuales solo una minoría parece mantener todavía una identidad religiosa particular.
El sabbataísmo es considerado generalmente por las autoridades rabínicas como un movimiento heterodoxo. Sin embargo, su historia sigue siendo fundamental para comprender las corrientes místicas, mesiánicas y disidentes del judaísmo moderno. Más de tres siglos después de la muerte de Sabbatai Tsevi, su legado continúa despertando el interés de historiadores, teólogos y especialistas en religiones, mientras que pequeñas comunidades y algunos individuos siguen identificándose con esta tradición.
