El Parlamento de las Religiones del Mundo (Parliament of the World’s Religions) es una de las organizaciones internacionales más importantes dedicadas al diálogo interreligioso. Reúne periódicamente a representantes de numerosas tradiciones religiosas, espirituales y filosóficas con el objetivo de promover la comprensión mutua, la cooperación y la paz entre los pueblos.
Su historia se remonta a 1893, durante la Exposición Universal de Chicago, en Estados Unidos. Ese encuentro es considerado la primera gran reunión interreligiosa mundial de la era moderna. Por primera vez, representantes del cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el budismo, el jainismo y otras tradiciones fueron invitados a presentar sus creencias ante un mismo público.
El Parlamento de 1893 es especialmente recordado por la intervención del monje hindú Swami Vivekananda. Al comenzar su discurso con las palabras «Hermanas y hermanos de América» (Sisters and Brothers of America), recibió una prolongada ovación del auditorio. Esa reacción se explica, en parte, porque la fórmula resultaba muy poco habitual para la época. Mientras que los oradores solían dirigirse al público con el tradicional «Damas y caballeros», Vivekananda eligió hablarle como si fuera una sola familia humana, unida más allá de las diferencias religiosas y culturales. Su carisma personal, la novedad que representaba entonces un maestro espiritual hindú para el público estadounidense y la fuerza simbólica de su mensaje hicieron de aquella intervención uno de los momentos más emblemáticos de la historia del diálogo interreligioso. Además, contribuyó a dar a conocer el hinduismo y otras religiones asiáticas al público occidental.
Aunque hoy ese primer Parlamento es considerado un acontecimiento fundador del diálogo interreligioso, también reflejaba las limitaciones de su tiempo. Sus organizadores eran mayoritariamente protestantes y algunos seguían considerando al cristianismo como la expresión más completa de la religión. Sin embargo, la presencia de representantes de Asia permitió afirmar la importancia y la legitimidad de otras tradiciones religiosas en el escenario internacional.
Tras aquella primera edición, la iniciativa no tuvo continuidad inmediata. Hubo que esperar cien años para que se organizara un nuevo Parlamento, nuevamente en Chicago, en 1993. Desde entonces se celebraron varias grandes asambleas internacionales: Ciudad del Cabo, Sudáfrica (1999); Barcelona, España (2004); Melbourne, Australia (2009); Salt Lake City, Estados Unidos (2015); Toronto, Canadá (2018); y nuevamente Chicago (2023).
Estas reuniones no se realizan todos los años. Desde su relanzamiento, el Parlamento organiza sus grandes asambleas internacionales aproximadamente cada cuatro a seis años. La edición de 2023 reunió a más de 7.000 participantes procedentes de alrededor de un centenar de países, consolidando su posición como uno de los mayores encuentros interreligiosos del mundo.
Actualmente, el Parlamento funciona como una organización no gubernamental dedicada al diálogo interreligioso. Sus encuentros reúnen a cristianos, musulmanes, judíos, hindúes, budistas, sijes, bahaíes, jainistas, zoroastrianos, representantes de religiones indígenas, de nuevos movimientos religiosos y también a participantes provenientes de corrientes humanistas o no confesionales.
Los temas abordados van mucho más allá de las cuestiones estrictamente religiosas. Los participantes intercambian experiencias y propuestas sobre la paz, los derechos humanos, la justicia social, la lucha contra la discriminación, la igualdad entre mujeres y hombres, la protección del medio ambiente y los desafíos de la convivencia en sociedades cada vez más diversas.
Entre una gran asamblea y otra, el Parlamento funciona como una red internacional. Organiza conferencias regionales, programas educativos, grupos de trabajo temáticos y diversas iniciativas de cooperación entre organizaciones religiosas. También desarrolla actividades relacionadas con la construcción de la paz, la acción climática, la dignidad humana y la lucha contra los discursos de odio.
El Parlamento no ejerce ninguna autoridad sobre las religiones que participan en él. No pretende crear una religión mundial ni unificar las doctrinas. Su propósito es ofrecer un espacio donde creyentes de distintas tradiciones puedan dialogar y trabajar juntos en cuestiones de interés común, respetando al mismo tiempo sus diferencias.
Uno de los logros más importantes de la etapa contemporánea fue la adopción, durante el Parlamento de 1993, de la declaración «Hacia una Ética Mundial» (Toward a Global Ethic), elaborada bajo la dirección del teólogo suizo Hans Küng. El documento propone un conjunto de principios éticos compartidos que podrían ser asumidos por las principales tradiciones religiosas del mundo.
Hoy, el Parlamento de las Religiones del Mundo es considerado uno de los principales símbolos del movimiento interreligioso contemporáneo. Aunque resulta difícil medir su influencia directa sobre los conflictos internacionales o las decisiones políticas, sigue siendo uno de los espacios más importantes donde personas de distintas tradiciones religiosas pueden encontrarse, dialogar y buscar formas de cooperación al servicio del bien común.
