Gitche Manitou (también escrito Gitchi Manitou, Gitche Manito, Kije Manito o Gran Manitou) es el nombre que varios pueblos indígenas de América del Norte utilizan para designar al Gran Espíritu, el principio creador y fuente de toda vida. El término pertenece a las tradiciones espirituales de los anishinaabe, un conjunto de pueblos indígenas de lengua algonquina que incluye, entre otros, a los ojibwa (chippewa), algonquinos, odawa (ottawa), potawatomi, saulteaux, oji-cree y mississauga.
La palabra manitou procede de las lenguas algonquinas y significa «espíritu», «fuerza espiritual», «misterio» o «poder sagrado». No designa necesariamente a un dios personal, sino una presencia espiritual que puede manifestarse en los seres vivos, los elementos de la naturaleza o determinados lugares. El término Gitche o Gitchi significa «grande», por lo que Gitche Manitou puede traducirse como «Gran Espíritu» o «Gran Misterio».
En la espiritualidad anishinaabe, Gitche Manitou es el Creador del universo, el origen de toda la vida y la fuente del orden del mundo. Sin embargo, esta tradición no presenta una separación absoluta entre Dios y la creación. Toda la naturaleza participa de una dimensión espiritual: los animales, las plantas, las montañas, los ríos, las piedras e incluso determinados objetos pueden poseer su propio manitou, es decir, una fuerza o presencia espiritual particular. El mundo se entiende como una red de relaciones vivas e interdependientes.
Por ello, la espiritualidad anishinaabe pone un fuerte énfasis en el respeto por la naturaleza, el equilibrio entre los seres y la responsabilidad del ser humano hacia toda la creación. Las ceremonias, las ofrendas, las oraciones y las búsquedas de visión tienen como finalidad mantener una relación armoniosa con el mundo espiritual y con Gitche Manitou.
En la tradición más reciente de los anishinaabe aparecen también otros nombres para referirse al Creador, como Gichi-manidoo («Gran Espíritu» o «Gran Misterio»), Gizhe-manidoo («Espíritu venerable») o Wenizhishid-manidoo («Espíritu justo»). Algunos autores distinguen entre Gichi-manidoo, que designa al Creador en sentido amplio, y Gichi-ojichaag, que pone más el acento en la relación entre el alma humana y el Gran Espíritu. Durante la evangelización, algunos misioneros cristianos utilizaron estos términos para traducir conceptos como Dios o el Espíritu Santo.
Según una tradición de los ojibwa, el Gran Manitou habitaba en la isla Mackinac, situada entre los lagos Hurón y Míchigan. Esta isla era considerada un lugar sagrado y numerosas comunidades realizaban peregrinaciones y ceremonias allí para honrar al Creador.
Aunque estas creencias fueron perseguidas o marginadas durante la colonización y las políticas de asimilación aplicadas en Canadá y Estados Unidos, muchas comunidades indígenas han conservado sus tradiciones espirituales. En la actualidad, Gitche Manitou sigue ocupando un lugar central en la espiritualidad de numerosos pueblos anishinaabe y forma parte del renacimiento de las religiones indígenas de América del Norte.
La figura de Gitche Manitou también ha influido en la literatura occidental. Aparece, por ejemplo, en el poema épico La canción de Hiawatha (The Song of Hiawatha, 1855) de Henry Wadsworth Longfellow, y es mencionado igualmente por Charles Baudelaire en su poema Le Calumet de paix.
