El dalái lama es la principal figura espiritual del budismo tibetano y el representante más conocido de la escuela gelug. Los budistas tibetanos lo consideran la manifestación sucesiva del bodhisattva Avalokiteśvara (Chenrezig en tibetano), símbolo de la compasión. Según esta tradición, cada dalái lama es la reencarnación del anterior y continúa su misión de enseñar el budismo y ayudar a todos los seres a alcanzar la iluminación.
El término dalái lama combina una palabra mongola, dalái, que significa «océano», y una palabra tibetana, lama, que significa «maestro espiritual». La expresión suele interpretarse como «Océano de sabiduría», aunque literalmente significa «maestro cuyo conocimiento es tan vasto como un océano».
La institución de los dalái lamas tiene su origen en el siglo XVI. En 1578, el dirigente mongol Altan Khan concedió el título de «Dalái Lama» a Sonam Gyatso, que fue reconocido retrospectivamente como el tercer dalái lama. Sus dos predecesores recibieron este título de manera póstuma, por lo que Gedun Drub (1391-1474) es considerado el primer dalái lama de la línea.
A partir del siglo XVII, el quinto dalái lama, Ngawang Lobsang Gyatso, unificó gran parte del Tíbet y estableció el gobierno conocido como Ganden Phodrang. Desde 1642 hasta 1959, los dalái lamas ejercieron no solo la autoridad espiritual, sino también el poder político sobre buena parte del Tíbet, en un sistema en el que el gobierno y la religión estaban estrechamente unidos.
El 14.º y actual dalái lama, Tenzin Gyatso, nació en 1935 en el noreste del Tíbet. Fue reconocido siendo niño como la reencarnación de su predecesor y entronizado oficialmente en 1950, poco después de la entrada del Ejército Popular de Liberación chino en el Tíbet. Tras el levantamiento tibetano de 1959, se exilió en la India, donde estableció el Gobierno tibetano en el exilio, con sede en Dharamsala.
Durante varias décadas, el dalái lama ejerció tanto el liderazgo espiritual como el político de la comunidad tibetana en el exilio. Sin embargo, en 2011 renunció voluntariamente a sus funciones políticas, que fueron transferidas a dirigentes elegidos democráticamente por la diáspora tibetana. Desde entonces, se dedica exclusivamente a su labor espiritual, a la enseñanza del budismo y a la promoción de la paz, la compasión y el diálogo entre religiones.
En el plano político, el dalái lama defendió inicialmente la independencia del Tíbet. A partir de la década de 1970 adoptó la llamada «Vía Intermedia», mediante la cual propone una auténtica autonomía para el Tíbet dentro de la República Popular China, en lugar de la independencia. Las autoridades chinas, sin embargo, lo consideran un dirigente separatista y rechazan esta propuesta.
En el budismo tibetano, la búsqueda de la reencarnación de un lama importante sigue un proceso tradicional. Tras la muerte del titular, maestros religiosos interpretan diversos signos, consultan oráculos y realizan investigaciones para identificar al niño que será reconocido como su nueva encarnación. Este proceso forma parte de la tradición religiosa tibetana desde hace siglos.
La cuestión de la sucesión del actual dalái lama ha dado lugar a una importante controversia. El propio Tenzin Gyatso ha declarado que la continuidad de la institución dependerá de si sigue siendo útil para el pueblo tibetano y para el budismo. También ha afirmado que la decisión sobre su eventual reencarnación corresponde exclusivamente a la tradición religiosa tibetana. Por su parte, el gobierno chino sostiene que la designación de un futuro dalái lama debe contar con su aprobación, basándose en normas administrativas heredadas de la época imperial y adaptadas por el Estado chino. Esta divergencia hace prever que, tras la muerte del actual dalái lama, puedan surgir candidatos diferentes reconocidos por autoridades distintas.
Hoy, el dalái lama sigue siendo una de las figuras religiosas más influyentes del mundo. En 1989 recibió el Premio Nobel de la Paz por su compromiso con la resolución pacífica de los conflictos y la defensa de los derechos del pueblo tibetano. Más allá del budismo, es ampliamente conocido por sus enseñanzas sobre la compasión, la ética, el diálogo intercultural y la no violencia.
