
El sintoísmo es la religión tradicional de Japón. La palabra shintō (神道) significa literalmente «el camino de los dioses» o «el camino de los kami». Es una religión muy antigua, sin un fundador identificado ni un único libro sagrado, que se desarrolló a partir de las creencias y costumbres populares japonesas.
Los kami
En el centro del sintoísmo se encuentran los kami, seres espirituales o divinidades que habitan en las fuerzas de la naturaleza, los elementos, los animales, los antepasados o determinados lugares. Un kami puede ser una montaña, un río, un árbol o una roca, pero también una divinidad más personalizada. Los kami no son dioses omnipotentes en el sentido occidental, sino presencias sagradas que acompañan y protegen la vida cotidiana.
Prácticas y rituales
El sintoísmo es, ante todo, una religión de rituales. Los fieles acuden a los santuarios (jinja) para rezar, hacer ofrendas, pedir protección o dar gracias a los kami.
La pureza ocupa un lugar central. Antes de entrar en un santuario, es habitual purificarse las manos y la boca con agua en una fuente ritual (temizuya). Existen también ceremonias destinadas a eliminar las impurezas espirituales (kegare) y a restaurar la armonía entre las personas y los kami.
Las grandes fiestas estacionales, conocidas como matsuri, marcan el ritmo de la vida comunitaria. Incluyen procesiones, música, danzas, oraciones y celebraciones populares. Una de las tradiciones más importantes es el Año Nuevo (Shōgatsu), cuando millones de japoneses realizan el hatsumōde, la primera visita del año a un santuario, para pedir buena fortuna y protección.
Creencias y visión del mundo
El sintoísmo no impone dogmas estrictos ni un conjunto de creencias obligatorias. Se centra más en la práctica que en la doctrina. Promueve la armonía entre los seres humanos, los kami y la naturaleza, así como el respeto por el entorno natural.
La muerte suele considerarse una fuente de impureza ritual. Por esta razón, los funerales son tradicionalmente celebrados según los ritos del budismo, religión que convive con el sintoísmo en Japón desde hace más de mil años.
Historia y evolución
Los orígenes del sintoísmo aparecen en los grandes relatos mitológicos del Japón antiguo, recogidos en el Kojiki («Crónica de los hechos antiguos», 712) y el Nihon Shoki («Crónicas de Japón», 720). Estos textos narran el origen divino del archipiélago japonés y de la familia imperial. Según la tradición, el emperador desciende de la diosa del sol Amaterasu, una de las principales deidades del sintoísmo.
Durante la era Meiji (1868-1912), el Estado japonés utilizó el sintoísmo para fortalecer el nacionalismo y el culto al emperador. Surgió entonces el llamado sintoísmo de Estado, que presentaba los santuarios como instituciones nacionales más que como organizaciones religiosas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, esta dimensión política fue oficialmente abolida y el sintoísmo volvió a ser una religión independiente. Sin embargo, sigue existiendo una dimensión cultural o cívica del sintoísmo, inspirada en la llamada «Secular Shrine Theory», según la cual los santuarios forman parte del patrimonio nacional y de la identidad japonesa más que de una religión en sentido estricto.
Actualmente, muchas personas participan en ceremonias y festividades sintoístas sin considerarse religiosas. Visitar un santuario en Año Nuevo, asistir a un matsuri o celebrar determinados acontecimientos familiares forma parte de la cultura japonesa tanto como de la práctica religiosa.
Textos de referencia
El sintoísmo no posee un libro sagrado comparable a la Biblia o al Corán. Sus principales textos de referencia son el Kojiki y el Nihon Shoki, que contienen los mitos fundacionales de Japón. Otro texto importante es el Engishiki (siglo X), una recopilación de normas rituales y litúrgicas utilizadas en los santuarios.
Presencia en el mundo
El sintoísmo se practica casi exclusivamente en Japón, donde existen alrededor de 80.000 santuarios sintoístas. Aunque pocos japoneses se definen exclusivamente como sintoístas, la inmensa mayoría participa en rituales y festividades relacionados con esta tradición, que sigue siendo uno de los principales pilares de la identidad cultural del país.
