El sijismo es una religión nacida en la India hace algo más de 500 años. En la actualidad cuenta con entre 25 y 30 millones de fieles, llamados sijs, que viven principalmente en la India, pero también en países como el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Australia y Argentina.
Los orígenes del sijismo
El sijismo fue fundado por Guru Nanak, nacido en 1469 en el Punyab, una región que hoy pertenece a Pakistán. La palabra guru significa «maestro» o «guía espiritual». Guru Nanak fue el primero de los diez gurús del sijismo.
Desde muy joven, Guru Nanak se interesó por las grandes preguntas sobre Dios, la vida y las diferencias entre las religiones. En su época, el hinduismo y el islam eran las dos principales religiones del norte de la India y mantenían frecuentes tensiones. Guru Nanak enseñaba que Dios es uno solo y que no hace diferencias entre las personas, sean ricas o pobres, hombres o mujeres, hindúes o musulmanas.
Durante muchos años recorrió a pie gran parte del sur de Asia, compartiendo sus enseñanzas sobre la paz, la justicia, la igualdad y la bondad. También compuso numerosos himnos y poemas religiosos, que siguen formando parte de la liturgia sij.
Una de las frases que se le atribuyen resume su pensamiento:
«No hay hindúes ni musulmanes; solo hay humanidad.»
Los principios fundamentales
El sijismo enseña que todas las personas son iguales, independientemente de su origen, religión, sexo o casta. Este principio constituye uno de los pilares de la fe sij.
Sus principales enseñanzas son:
- Un solo Dios. Los sijs creen en un Dios único, eterno, sin forma humana y presente en toda la creación. Dios no pertenece a una religión determinada y está más allá de toda imagen o representación.
- La igualdad de todas las personas. Hombres y mujeres tienen la misma dignidad y pueden participar plenamente en la vida religiosa. El sijismo también rechaza el sistema de castas.
- El trabajo honesto. Cada persona debe ganarse la vida mediante un trabajo digno, sin explotar a los demás.
- Compartir con quienes lo necesitan. La generosidad y el servicio a la comunidad son deberes fundamentales.
- Recordar constantemente a Dios. La oración y la meditación forman parte de la vida cotidiana del creyente.
Los diez gurús
Tras Guru Nanak hubo nueve gurús más, que continuaron desarrollando y transmitiendo las enseñanzas del sijismo.
El último de ellos, Guru Gobind Singh (1666-1708), decidió que, tras su muerte, ya no habría más gurús humanos. Desde entonces, el Guru Granth Sahib, el libro sagrado del sijismo, es considerado el gurú eterno.
Este libro reúne himnos, oraciones y enseñanzas de los gurús sijs y de otros maestros espirituales. Los sijs lo tratan con el máximo respeto y lo consideran la autoridad espiritual suprema de su religión.
El gurdwara
El lugar de culto sij se llama gurdwara, que significa «puerta del gurú». Cualquier persona, sea o no sij, puede entrar en un gurdwara.
Uno de sus rasgos más característicos es el langar, una cocina comunitaria donde se sirve gratuitamente comida a todos los visitantes, sin distinción de religión, origen social o condición económica. Compartir la misma comida simboliza la igualdad entre todos los seres humanos.
Antes de entrar en un gurdwara es costumbre quitarse los zapatos y cubrirse la cabeza como muestra de respeto.
La Khalsa y los cinco símbolos de fe
Los sijs que deciden comprometerse plenamente con su religión pueden incorporarse a la Khalsa, la comunidad fundada por Guru Gobind Singh en 1699.
Los miembros de la Khalsa llevan cinco símbolos conocidos como los Cinco K, porque todos comienzan con esa letra en panyabí:
- Kesh: cabello sin cortar, como signo de aceptación de la voluntad de Dios.
- Kanga: un pequeño peine de madera, que simboliza el cuidado y el orden.
- Kara: un brazalete de acero, símbolo de la eternidad de Dios y del compromiso con las buenas acciones.
- Kachera: pantalón corto de algodón, que representa la modestia y el autocontrol.
- Kirpan: una pequeña espada ceremonial que simboliza el deber de proteger a los débiles, defender la justicia y luchar contra la injusticia. No se considera un arma ofensiva, sino un símbolo religioso.
Presencia en el mundo
La mayoría de los sijs vive en el estado indio del Punyab, donde constituyen la mayoría de la población. También existen importantes comunidades en el Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Australia, Malasia y otros países. En Argentina la comunidad sij es pequeña, pero cuenta con algunos lugares de reunión y participa en actividades culturales e interreligiosas.
El sijismo es una religión que pone el acento en la fe en un único Dios, la igualdad entre todas las personas, el trabajo honesto, el servicio desinteresado a los demás y la búsqueda de la justicia y la solidaridad.
