El jansenismo es una corriente religiosa nacida en el siglo XVII dentro del catolicismo. No se trata de una religión independiente ni de una Iglesia separada, sino de un movimiento teológico, espiritual y moral que marcó profundamente la historia religiosa de Francia, los Países Bajos y, más ampliamente, de la Europa católica.
Su nombre proviene de Cornelius Jansen, conocido también como Jansenio, un obispo católico nacido en los Países Bajos españoles que llegó a ser obispo de Ypres, en la actual Bélgica. Tras su muerte, en 1638, se publicó en 1640 su obra más importante, Augustinus. En este libro, Jansenio pretendía volver al pensamiento de san Agustín, uno de los grandes Padres de la Iglesia, especialmente en lo relativo a la gracia de Dios, el pecado y la salvación.
Para comprender el jansenismo, es necesario partir de una cuestión central del cristianismo: ¿cómo puede salvarse el ser humano? Los jansenistas insistían en que el hombre, marcado por el pecado, no podía salvarse por sus propias fuerzas. Necesitaba absolutamente la gracia de Dios. Esta gracia no era simplemente una ayuda exterior, sino aquello que permitía realmente al ser humano volverse hacia Dios. Esta visión dio al jansenismo un carácter muy exigente, a veces austero, con un fuerte énfasis en la conversión interior, la penitencia, la sinceridad de la fe y la desconfianza hacia una religión meramente exterior.
Los adversarios del jansenismo le reprocharon reducir la libertad humana y acercarse al protestantismo, especialmente al calvinismo, al conceder demasiado peso a la predestinación. Los jansenistas, por el contrario, se consideraban fieles católicos que querían defender la doctrina de san Agustín frente a lo que percibían como una relajación moral y teológica. El conflicto enfrentó especialmente a los jansenistas con los jesuitas, a quienes acusaban de sostener una moral demasiado flexible.
En Francia, el jansenismo está sobre todo asociado con Port-Royal, una abadía situada cerca de París que se convirtió en un importante centro espiritual e intelectual. Port-Royal atrajo a religiosas, sacerdotes, teólogos, escritores y laicos cultos. El lugar se transformó en el símbolo de un catolicismo riguroso, profundamente interior y exigente, pero también de gran riqueza intelectual. Entre las figuras más destacadas vinculadas a este ambiente se encuentran Antoine Arnauld y Blaise Pascal, autor de las célebres Cartas provinciales, una serie de escritos polémicos dirigidos contra los jesuitas.
El jansenismo despertó rápidamente la desconfianza tanto de Roma como de la monarquía francesa. En 1653, el papa Inocencio X condenó varias proposiciones atribuidas al jansenismo. El conflicto no fue únicamente teológico, sino también político. Durante el reinado de Luis XIV, el jansenismo fue considerado un foco de resistencia frente a la autoridad religiosa y al poder real. La abadía de Port-Royal fue progresivamente reprimida y finalmente destruida a comienzos del siglo XVIII. Esta persecución contribuyó a convertir al jansenismo en un símbolo de la conciencia religiosa frente al poder.
Durante el siglo XVIII, el jansenismo no desapareció por completo. Continuó influyendo en ciertos sectores del catolicismo, especialmente entre miembros del clero, magistrados e intelectuales. También desempeñó un papel en los debates sobre la autoridad del papa, la autonomía de las Iglesias nacionales y las relaciones entre la religión y el poder político. Algunos historiadores consideran que el jansenismo contribuyó, de manera indirecta, al desarrollo de una cultura de oposición al absolutismo.
En la actualidad, el jansenismo prácticamente ha desaparecido como movimiento organizado y es, sobre todo, un objeto de estudio de la historia religiosa. Sin embargo, la palabra «jansenista» todavía se utiliza a veces en el lenguaje cotidiano para describir una actitud moral muy estricta, austera o severa. Este uso, no obstante, resulta simplificador. El jansenismo no fue únicamente una moral rígida, sino también una importante corriente espiritual e intelectual que planteó profundas reflexiones sobre la libertad, la gracia, la conciencia y la autoridad dentro de la Iglesia católica.
