
Nueve años después de la publicación de Laudato si’ por el papa Francisco, el mundo musulmán respondió con un documento de referencia sobre la protección del medio ambiente, reafirmando así su compromiso con el cuidado de la creación. Titulado Al-Mizan: un pacto por la Tierra, el texto fue elaborado por académicos y representantes de importantes organizaciones islámicas, reunidos por la coalición Faith for Earth del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
En 2015, al publicar Laudato si’, el papa Francisco invitó no solo a los cristianos, sino también a musulmanes, hindúes y líderes de otras tradiciones religiosas a unirse en un diálogo sobre la crisis climática. Nueve años más tarde, los dirigentes islámicos respondieron a ese llamado con la presentación de su propio documento durante una reunión paralela a la sexta sesión de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, celebrada en Nairobi el 27 de febrero.
Al-Mizan, que significa «el equilibrio» en árabe, propone una visión islámica de la manera en que la fe puede orientar la acción frente a los desafíos ecológicos globales. El documento invita tanto a los musulmanes como a la comunidad internacional a unir esfuerzos para restaurar el equilibrio ecológico y preservar el planeta para las generaciones futuras.
El texto se basa en principios coránicos como la promoción del bien común, la prohibición de las acciones perjudiciales y la moderación. Fue elaborado por especialistas y miembros de instituciones islámicas de primer nivel, entre ellas la Organización del Mundo Islámico para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ICESCO), la Fundación Islámica para la Ecología y las Ciencias Ambientales (IFEES) y la Universidad Üsküdar de Estambul. Todos ellos fueron convocados por la iniciativa Faith for Earth del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Othman Llewellyn, uno de los principales autores del documento, explicó que el título Al-Mizan refleja la idea coránica de que todos los seres están interconectados e interdependientes, creados por Dios dentro de un equilibrio armonioso. Según él, cada elemento de la creación posee una finalidad específica y tiene derechos que los seres humanos deben respetar y proteger.
Los líderes cristianos presentes durante la presentación saludaron el documento como una contribución de gran importancia y establecieron un paralelismo entre la visión islámica de la creación y la doctrina social de la Iglesia católica. El arzobispo Hubertus van Megen, nuncio apostólico en Kenia y Sudán del Sur, comparó Al-Mizan con Laudato si’ del papa Francisco, afirmando que ambos textos constituyen un mismo himno de alabanza a Dios como creador del universo.
El prelado también destacó que el documento demuestra que la religión no se opone a la ciencia, sino que puede reforzarla, ofreciendo una visión equilibrada de la naturaleza y un ejemplo de diálogo armonioso entre la fe y la razón.
De este modo, Al-Mizan: un pacto por la Tierra representa no solo el compromiso de los musulmanes con la protección del medio ambiente, sino también un llamado a la acción global para preservar nuestro planeta para las generaciones futuras.
Al-Mizan («el equilibrio») se inspira en la sura Ar-Rahmán (El Misericordioso), en la que Alá describe la creación como una obra fundada en un equilibrio perfecto:
El Compasivo,
enseñó el Corán.
Creó al ser humano
y le enseñó la elocuencia.
El sol y la luna siguen un curso preciso.
Las estrellas y los árboles se prosternan.
Él elevó el cielo y estableció el equilibrio (Mizan),
para que no quebranten el equilibrio,
mantengan el peso con justicia
y no alteren la balanza (Mizan).
(Corán 55:1-9)
