Los matsuri, festivales impregnados de tradición y espiritualidad, marcan el calendario japonés al rendir homenaje a las divinidades del sintoísmo a lo largo de todo el año. Estas celebraciones, llenas de color y dinamismo, ofrecen tanto a los participantes como a los visitantes una inmersión en las costumbres ancestrales de Japón y muestran un aspecto festivo de la cultura japonesa que contrasta con la imagen de reserva y formalidad que a menudo se le atribuye.
¿Qué es un matsuri?
Originalmente, el término matsuri designaba las ceremonias sintoístas dedicadas a honrar a los kami, las divinidades o espíritus venerados por el sintoísmo. Con el paso de los siglos, su significado se amplió hasta abarcar todo tipo de festividades, desde celebraciones religiosas hasta eventos culturales e incluso actividades promocionales. Actualmente, cada santuario sintoísta organiza uno o dos matsuri al año, reflejando la enorme diversidad de estas celebraciones en todo Japón.
En sus orígenes, los matsuri estaban estrechamente ligados al calendario agrícola. En primavera se celebraban para pedir buenas cosechas y, en otoño, para agradecer a los kami por los frutos de la tierra. Sin embargo, también pueden conmemorar acontecimientos históricos, honrar a una divinidad concreta o celebrar tradiciones locales, por lo que tienen lugar durante todo el año.
Los Natsu Matsuri: los festivales de verano
Los Natsu Matsuri, o festivales de verano, son los más conocidos y populares. Se caracterizan por la diversidad de sus temas y por un ambiente especialmente festivo.
Entre ellos se encuentra el Obon, una festividad de origen budista dedicada al recuerdo de los antepasados y de los familiares fallecidos. Otro de los más célebres es Tanabata, la Fiesta de las Estrellas, durante la cual las personas escriben sus deseos en tiras de papel que cuelgan de ramas de bambú. Los espectáculos de fuegos artificiales, considerados uno de los símbolos del verano japonés, también forman parte de esta temporada, al igual que los desfiles, las danzas tradicionales y numerosas actividades populares que atraen a grandes multitudes.
Cómo se desarrolla un matsuri
Un matsuri suele desarrollarse en dos etapas. La primera consiste en una ceremonia religiosa celebrada dentro del santuario, reservada a los sacerdotes y a determinadas autoridades religiosas. A continuación tiene lugar la procesión pública de los mikoshi, pequeños santuarios portátiles en los que, según la tradición, los kami descienden temporalmente para recorrer las calles junto a los fieles.
Los mikoshi son transportados por grupos de voluntarios integrados por miembros del santuario, vecinos del barrio y, en algunas ocasiones, representantes de distintas organizaciones locales. La procesión avanza al ritmo de tambores, flautas y otros instrumentos tradicionales japoneses, en medio de cantos y expresiones de entusiasmo colectivo.
El sintoísmo y sus innumerables kami
El sintoísmo, cuyo nombre significa «el camino de los dioses», es la religión originaria de Japón. Venera las fuerzas de la naturaleza y a los kami, término que suele traducirse como divinidades o espíritus. La tradición habla simbólicamente de «ocho millones de kami», una expresión que representa su número infinito y su presencia en todos los aspectos de la naturaleza y de la vida.
Los kami pueden estar asociados a montañas, ríos, árboles, fenómenos naturales, antepasados o personajes históricos. Más que establecer una separación estricta entre lo sagrado y lo profano, el sintoísmo busca mantener la armonía entre los seres humanos, la naturaleza y las divinidades.
Ritos y creencias del sintoísmo
El sintoísmo no posee un fundador, un libro sagrado único ni un sistema doctrinal rígido. Se expresa principalmente a través de rituales destinados a preservar la pureza, agradecer a los kami y mantener una relación armoniosa con ellos.
Su presencia es visible en numerosos aspectos de la vida cotidiana japonesa. Es frecuente encontrar pequeños altares dedicados a los kami en hogares, empresas y comercios. Otro de sus símbolos característicos es el shimenawa, una cuerda de paja trenzada que marca un lugar sagrado o un objeto considerado habitado por un kami y simboliza la pureza y la protección espiritual.
