El ministro de Defensa talibán, Mohammad Yaqoob Mujahid, afirmó que las minorías hindú y sij de Afganistán tienen derecho a regresar al país y volver a establecerse en él, asegurando que deben poder recuperar un «sentido de pertenencia» y de «propiedad» sobre su patria. Las declaraciones fueron realizadas durante un encuentro con ciudadanos afganos residentes en Rusia, en el marco de una visita oficial a Moscú.
Mohammad Yaqoob Mujahid ocupa un lugar central dentro del gobierno talibán. Hijo del fundador del movimiento, el mulá Omar, es ministro de Defensa desde el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021 y figura entre los principales dirigentes del Emirato Islámico de Afganistán.
Según Mohammad Yaqoob Mujahid, Afganistán albergó en el pasado una importante población hindú y sij, aunque hoy solo una pequeña parte de esas comunidades permanece en el país. El ministro invitó a sus integrantes a regresar, asegurando que las autoridades talibanas están comprometidas a garantizar su seguridad y sus derechos. «Nunca habrá injusticias contra ellos», declaró.
El dirigente talibán también afirmó que todos los ciudadanos afganos son libres de expresar sus opiniones, propuestas y sugerencias a las autoridades para contribuir al desarrollo del país. Sostuvo que Afganistán vive actualmente un nivel de seguridad «sin precedentes en los últimos cuarenta años» y consideró que esa estabilidad debe permitir la reconstrucción nacional tras varias décadas de guerra.
Mohammad Yaqoob Mujahid insistió además en las necesidades del país en materia de inversiones y desarrollo económico. Según afirmó, los sucesivos conflictos provocaron enormes destrucciones y la reconstrucción requerirá tiempo y un esfuerzo colectivo. Sus declaraciones se producen en un momento en que las autoridades talibanas multiplican los mensajes destinados a presentar a Afganistán como un país estabilizado y abierto a la cooperación regional y a las inversiones extranjeras.
Estas declaraciones llegan en un contexto en el que la libertad religiosa sigue siendo una de las principales preocupaciones planteadas por las organizaciones internacionales de derechos humanos. Desde el regreso de los talibanes al poder en agosto de 2021, las autoridades afirman regularmente que desean proteger a las minorías religiosas presentes en el territorio afgano. En la práctica, sin embargo, la situación continúa siendo compleja y objeto de evaluaciones contradictorias.
Las comunidades hindú y sij constituyen una de las minorías religiosas más antiguas del país. Presentes en Afganistán desde hace siglos, han visto reducirse drásticamente su número durante las últimas décadas como consecuencia de las guerras, la inestabilidad política, las discriminaciones recurrentes y los ataques perpetrados por distintos grupos armados. Tras el regreso de los talibanes al poder, nuevas preocupaciones en materia de seguridad llevaron a numerosos miembros de estas comunidades a abandonar el país, encontrando la mayoría refugio en la India.
Sin embargo, las declaraciones del ministro de Defensa solo abarcan una parte de las cuestiones relacionadas con la libertad religiosa en Afganistán. Ese mismo día, el influyente líder chiita, el ayatolá Waezzada Behsudi, denunció lo que describió como un aumento constante de las presiones ejercidas contra los fieles de la escuela chiita yafarí. Durante un sermón pronunciado con motivo del Eid al-Adha, afirmó que numerosos creyentes habían transmitido a las autoridades religiosas sus quejas por las crecientes restricciones que afectan el ejercicio de su fe.
Según este dirigente religioso, algunos estudiantes chiitas habrían sido presionados para adoptar la escuela hanafí, mayoritaria entre los talibanes, o abandonar sus estudios. También afirmó que varios religiosos fueron convocados por las autoridades y obligados a renunciar a determinadas prácticas reconocidas por la jurisprudencia yafarí. Acusó además a las autoridades talibanas de no responder a las solicitudes de diálogo formuladas por los representantes chiitas y advirtió que la acumulación de frustraciones podría aumentar las tensiones sociales.
La situación de seguridad constituye otro elemento importante del contexto. Las autoridades talibanas aseguran haber mejorado considerablemente la seguridad del país y reducido la actividad de los grupos armados hostiles. No obstante, en los últimos años varias agresiones contra minorías religiosas fueron reivindicadas por la rama afgana de la organización Estado Islámico, que considera especialmente a los chiitas, los sijs y los hindúes como objetivos de sus ataques.
