Los Brahma Kumaris son un movimiento espiritual fundado en la India en la década de 1930 por Lekhraj Kripalani (1876-1969), un próspero comerciante de diamantes que, tras vivir una profunda experiencia espiritual, abandonó sus actividades comerciales para dedicarse a difundir lo que consideraba el conocimiento verdadero sobre el alma y Dios. El nombre Brahma Kumaris significa literalmente «Hijas de Brahma», porque en sus primeros años el movimiento estuvo dirigido principalmente por mujeres. Sin embargo, hoy también forman parte de él numerosos hombres. Su enseñanza pone el acento en la transformación personal, la paz interior y el desarrollo espiritual, más que en la pertenencia a un grupo social o a un determinado género.
La práctica central del movimiento es la meditación Raja Yoga. A diferencia de otras formas de yoga, no consiste en realizar ejercicios físicos, sino en un entrenamiento de la mente. Los practicantes aprenden a concentrarse en el alma y en Dios, entendido como el Alma Suprema, una realidad espiritual de luz, amor y paz. En lugar de utilizar rituales complejos o imágenes sagradas, los Brahma Kumaris invitan a visualizar la luz divina, reflexionar sobre la propia naturaleza espiritual y tomar conciencia de los pensamientos y emociones. Enseñan que cada ser humano es un alma eterna, distinta del cuerpo físico, y que la felicidad duradera surge de la conexión con Dios.
Los miembros procuran llevar una vida sencilla y disciplinada. Generalmente siguen una alimentación vegetariana, evitan el consumo de alcohol, tabaco y drogas, y promueven la no violencia y el dominio de los propios pensamientos y emociones. Quienes viven en los centros del movimiento practican diariamente la meditación, la oración y el estudio de las enseñanzas espirituales. Los miembros que viven fuera de estos centros también son animados a meditar de forma regular.
Los centros Brahma Kumaris son espacios dedicados a la meditación, el estudio y la vida comunitaria. Suelen contar con salas de meditación, bibliotecas y espacios para actividades educativas. Los visitantes pueden participar gratuitamente en cursos introductorios de meditación Raja Yoga, así como en talleres sobre bienestar emocional, gestión del estrés y desarrollo personal.
Actualmente, el movimiento está presente en más de cien países, con centros en Asia, Europa, América, África y Oceanía. Se estima que varios cientos de miles de personas participan regularmente en sus actividades y que millones más siguen sus cursos, publicaciones o meditaciones en línea. Los Brahma Kumaris desarrollan además programas dirigidos a escuelas, empresas, hospitales y organizaciones sociales, centrados en la educación en valores, la resolución pacífica de conflictos y el bienestar psicológico.
Una de sus enseñanzas características es que la historia de la humanidad sigue un ciclo eterno de aproximadamente 5.000 años, dividido en diferentes épocas de prosperidad y decadencia. Según esta visión, el mundo atraviesa actualmente una fase de deterioro moral y espiritual, y la meditación permite prepararse para el comienzo de un nuevo ciclo más armonioso.
Los Brahma Kumaris insisten en su compromiso con la no violencia, la paz y el diálogo entre culturas y religiones. Participan regularmente en iniciativas internacionales dedicadas a la promoción de la paz, el desarrollo sostenible y la cooperación interreligiosa. Desde la década de 1980 mantienen estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y colaboran con distintos organismos de la ONU en proyectos relacionados con la educación para la paz y el desarrollo humano.
Según los Brahma Kumaris, sus enseñanzas no derivan del hinduismo, sino que representan el conocimiento espiritual original revelado directamente por el Alma Suprema para la época actual. Consideran que las grandes religiones aparecieron más tarde como expresiones parciales de esa sabiduría primordial, adaptadas a diferentes momentos de la historia.
Desde esta perspectiva, el hinduismo conserva numerosos símbolos y relatos que reflejan esa sabiduría original, aunque su significado profundo se habría ido perdiendo con el tiempo. Por ejemplo, la figura del demonio Rávana, cuya efigie se quema cada año durante la festividad hindú de Dussehra, es interpretada por los Brahma Kumaris no como un personaje histórico o un ser maligno real, sino como un símbolo de los defectos humanos.
Para ellos, el verdadero enemigo del ser humano no es una fuerza exterior, sino los cinco grandes vicios: el ego, el apego, la avaricia, la ira y la lujuria. Estos serían los responsables de la degradación moral del mundo. En consecuencia, muchos ritos hindúes son interpretados como símbolos cuyo significado espiritual original se ha olvidado, mientras que los Brahma Kumaris afirman ofrecer hoy una explicación directa y sencilla de ese conocimiento.
La vida cotidiana de un miembro suele combinar la práctica personal con el servicio a los demás. Un día puede comenzar con una sesión de meditación al amanecer, seguida del estudio de un breve texto espiritual conocido como murli, considerado una guía para la vida diaria. Posteriormente, muchos participan en actividades comunitarias, cursos de meditación, talleres de desarrollo personal o programas educativos para niños, jóvenes y adultos. De este modo, el movimiento sostiene que la espiritualidad no debe limitarse a una experiencia interior, sino traducirse en acciones concretas que contribuyan a construir una sociedad más pacífica, armoniosa y respetuosa de todas las personas.
En Argentina, los Brahma Kumaris están presentes desde la década de 1980 y cuentan con centros de meditación y actividades en Buenos Aires y otras ciudades. Sus cursos de Raja Yoga y sus programas sobre bienestar emocional y manejo del estrés están abiertos al público, independientemente de sus creencias religiosas.
