El 21 de septiembre de 2024, el primer ministro albanés, Edi Rama, anunció, durante una entrevista con The New York Times y desde la tribuna de las Naciones Unidas, su intención de crear un microestado soberano para la orden sufí bektashí, en el corazón de Tirana. El proyecto, denominado «Estado Soberano de la Orden Bektashí», busca establecer una entidad religiosa autónoma inspirada en el modelo del Vaticano y destinada a encarnar un islam moderado y pacífico. Desde su anuncio, la iniciativa ha generado tanto entusiasmo como controversias, en Albania y en el ámbito internacional.
El territorio previsto para este microestado abarcaría alrededor de 11 hectáreas, situadas al este de Tirana, en el actual emplazamiento de la sede mundial de los bektashíes, la Kryegjyshata. El complejo ya alberga diversas instalaciones religiosas y culturales, entre ellas un mausoleo, una biblioteca, archivos y un museo dedicado a la historia de la Orden. En caso de concretarse, el Estado se convertiría en el país más pequeño del mundo, con una superficie incluso inferior a la del Vaticano. Contaría con fronteras propias, una administración autónoma y pasaportes de color verde, reservados al clero y al personal administrativo de la Orden.
La Orden Bektashí, fundada en el siglo XIII por Haci Bektas Veli en Anatolia, es una cofradía sufí de tradición chiita que se extendió por los Balcanes a lo largo de los siglos. Después de que Turquía prohibiera las cofradías sufíes en 1925, la sede mundial de la Orden fue trasladada a Tirana en 1930. Los bektashíes representan aproximadamente el 5 % de la población albanesa. Su tradición se distingue por una interpretación esotérica del islam, la participación igualitaria de las mujeres en los ritos y una actitud tolerante hacia el consumo de alcohol.
El proyecto de creación de este Estado provocó reacciones diversas. Algunos lo consideran un reconocimiento de la diversidad religiosa de Albania, mientras que otros expresan preocupación por sus consecuencias para la separación entre el Estado y la religión. La iniciativa exige una reforma de la Constitución albanesa, que establece que la República es unitaria e indivisible. Para que el proyecto pueda avanzar, la modificación deberá ser aprobada por dos tercios de los miembros del Parlamento.
El líder espiritual de los bektashíes, Baba Mondi, estaría al frente del nuevo Estado. Según sostiene, la soberanía reforzaría la capacidad de la Orden para promover valores de tolerancia y combatir el extremismo religioso. También ha planteado la creación de una moneda simbólica, el «Bek», y de un servicio de inteligencia encargado de garantizar la seguridad del Estado.
Sin embargo, el proyecto no cuenta con un respaldo unánime. La Comunidad Musulmana de Albania expresó sus reservas y advirtió que la iniciativa podría sentar un precedente peligroso para la unidad del país. Representantes de la Orden Bektashí en Turquía también criticaron el proyecto, al considerarlo incompatible con los principios de su fe. Algunos observadores sostienen que la propuesta podría responder a una estrategia política de Edi Rama para reforzar su imagen internacional y atraer al electorado bektashí de cara a las elecciones de 2025.
En el plano internacional, el proyecto también despertó interés. El papa Francisco recibió a Baba Mondi en enero de 2025 y manifestó su apoyo a la creación del Estado soberano de la Orden Bektashí. Algunos países enfrentados al extremismo religioso podrían ver en esta entidad un modelo de coexistencia pacífica y tolerancia. No obstante, otras voces denuncian una posible instrumentalización del bektashismo con fines geopolíticos, especialmente en relación con los vínculos entre Albania, Israel e Irán.
En cuanto al avance del proyecto, especialistas en derecho comenzaron a redactar la legislación necesaria para la creación del Estado. Ese marco legal deberá ser aprobado por el Parlamento albanés, lo que implica una reforma constitucional. El proceso sigue en curso, aunque todavía no se anunció una fecha precisa para su posible finalización. El primer ministro Edi Rama indicó además que se crearía un grupo de negociadores para discutir las modalidades de funcionamiento del futuro Estado.
