El Ramadán es el noveno mes del calendario islámico y uno de los períodos más importantes del islam. Durante este mes, los musulmanes practican un ayuno ritual desde el alba hasta la puesta del sol. El ayuno del Ramadán constituye uno de los cinco pilares del islam, es decir, una de las prácticas fundamentales de la religión.
El calendario musulmán es lunar, por lo que el Ramadán comienza cada año unos diez u once días antes que el año anterior según el calendario gregoriano. De este modo, con el paso de los años, puede celebrarse en cualquier estación.
El nombre Ramadán proviene del árabe ramaḍān, derivado de una raíz que significa «calor intenso» o «ardor». Tradicionalmente, este simbolismo se interpreta como una referencia a la purificación espiritual del creyente mediante el ayuno, la oración y las buenas obras.
Durante el Ramadán, los musulmanes adultos y sanos se abstienen de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol. Sin embargo, el ayuno no se limita a estas privaciones físicas. También implica un esfuerzo por evitar la mentira, la calumnia, la ira, las discusiones y cualquier comportamiento considerado contrario a la ética islámica. El objetivo es purificar el corazón, fortalecer la fe y acercarse a Dios.
El ayuno comienza cada día antes del amanecer con una comida llamada suhur, y termina al anochecer con el iftar, la comida con la que se rompe el ayuno. Es habitual que el iftar se comparta en familia o con la comunidad, convirtiéndose en un momento de convivencia y solidaridad.
El Ramadán es también un tiempo dedicado a la oración, la lectura del Corán, la reflexión espiritual y la generosidad hacia los más necesitados. Muchos musulmanes procuran leer el Corán completo durante este mes y aumentar sus actos de caridad (zakat y sadaqa).
Cada noche, después de la oración de isha, numerosos fieles participan en las oraciones especiales llamadas tarawih, durante las cuales se recitan largos pasajes del Corán. Estas oraciones son una tradición muy arraigada en muchas comunidades musulmanas.
Entre las diez últimas noches del Ramadán se encuentra la Laylat al-Qadr («Noche del Decreto» o «Noche del Destino»), considerada una de las noches más sagradas del año. Según la tradición islámica, fue durante esta noche cuando comenzó la revelación del Corán al profeta Muhammad. El Corán afirma que esta noche «es mejor que mil meses» (Corán 97:3), por lo que muchos creyentes la dedican a la oración, la meditación y la búsqueda del perdón divino.
No todas las personas están obligadas a ayunar. Están exentos, entre otros, los niños que aún no han alcanzado la pubertad, las personas enfermas, los viajeros, las mujeres embarazadas o en período de lactancia cuando el ayuno pueda afectar su salud o la del niño, las mujeres durante la menstruación y quienes padecen enfermedades crónicas. En muchos casos, los días no ayunados pueden recuperarse posteriormente o compensarse mediante otras formas previstas por la tradición islámica.
El Ramadán concluye con la celebración del Eid al-Fitr («Fiesta de la ruptura del ayuno»), una de las principales festividades del islam. Ese día, los musulmanes participan en una oración comunitaria, visitan a familiares y amigos, comparten comidas festivas, hacen regalos a los niños y realizan donaciones destinadas a las personas necesitadas, conocidas como zakat al-fitr, para que todos puedan participar de la celebración.
Para los musulmanes, el Ramadán es mucho más que un período de abstinencia. Es un tiempo de renovación espiritual, de autodisciplina, de solidaridad y de fortalecimiento de la relación con Dios y con los demás. El ayuno recuerda también la situación de quienes padecen hambre y pobreza, e invita a cultivar la compasión, la generosidad y el sentido de comunidad.
El Corán presenta el ayuno del Ramadán con estas palabras:
«¡Oh, creyentes! Se os ha prescrito el ayuno, como fue prescrito a quienes os precedieron, para que alcancéis la piedad.»
Corán 2:183
